Nuestra historia

Trabajando en la industria minera, Éric Bourque constató que los mineros se encontraban casi sin recursos si un fuego se desataba en las galerías. Fue así que se lanzó a la concepción de una carpa de supervivencia única en su tipo.
Luego de haberle dedicado cerca de 20 meses de trabajo, Éric (originario de la ciudad de Rouyn-Noranda en la provincia de Quebec, Canadá), lanza oficialmente al mercado su empresa, Karzelek, y su invento el K911.

La carpa de supervivencia no será instaurada para reemplazar los protocolos de seguridad actuales de las minas, sino que será un medio suplementario para proteger a los mineros cuando un incendio se desata. “Uno de los riesgos más grandes para los mineros sigue siendo el humo causado por el fuego. Sin embargo, éstos no poseen nada para protegerse personalmente en caso de urgencia. Existen refugios fijos y grandes carpas de supervivencia bajo tierra que pueden recibir entre ocho y diez mineros, pero éstas están ubicadas en lugares precisos. Mi invento permite a los trabajadores bajo tierra de protegerse del humo mientras esperan a los equipos de socorrismo minero”, explica Éric Bourque.

Gracias a su experiencia laboral, Éric constató que cada minero debía estar equipado con un recurso que le permita protegerse del humo en caso de no poder llegar a uno de los refugios. “Con mi invento, aspiro a aumentar las chances de supervivencia de los mineros que pueden encontrarse aislados en un sector de la mina con el humo se dirige en hacia ellos ”, remarcó el Sr. Bourque.


PROTOCOLO EXISTENTE


Cuando un incendio se declara, el trabajador que lo detecta debe señalarlo al puesto de control de la mina. En ese momento, un gas nauseabundo, el metanotiol, es enviado a través del sistema de ventilación para alertar a los trabajadores.
“El olor, como a huevo podrido, advierte a los mineros que deben dejar de trabajar, apagar toda la maquinaria y abandonar el lugar a pie hasta la rampa de acceso”, resume Éric Bourque.


El problema es que éstos no saben, en ese momento, en qué nivel se sitúa el problema, ni tampoco si se trata de un incendio. Puede ocurrir que se dirijan hacia el refugio y que se encuentren de repente frente al incendio. Si ves el humo avanzar en tu dirección, casi no tienes el tiempo de reaccionar ya que con el sistema de ventilación el aire circula rápidamente.

El K911 fue inventado para éstos casos específicos. “Hay tubos de aire comprimido a cada 500 a 600 pies en las galerías”, indicó el Sr. Bourque. “Tuve la idea de utilizar éstas instalaciones para diseñar un sistema que reduzca los riesgos de que los mineros respiren demasiado humo.”

 

NADA EQUIVALENTE EN EL MUNDO

En los últimos 20 meses, el Sr. Bourque efectuó diversos trámites a fin de patentar su invento, lo cual pudo lograr. “Por el momento, tengo una patente provisoria que me protege durante un año, durante el cual puedo hacer modificaciones a mi prototipo, pero antes del mes de abril haré la presentación de la patente oficial”, cuenta. “Al ir a la Oficina de la Propiedad Intelectual pudo constatar con una empleada que nadie en el mundo había pensado en un sistema que se parezca al mío”.

LAS COMPAÑÍAS MINERAS IMPLICADAS

Durante la concepción de su K911, Éric Bourque consultó diferentes compañías mineras con el objetivo de conocer su opinión sobre el producto y obtener comentarios que le permitan mejorarlo para responder de manera exacta a sus necesidades.

Su objetivo principal consiste en concentrarse en los mercados de la provincia de Quebec y Ontario. Éric Bourque es consciente que varias sociedades mineras canadienses operan minas en otros países y que su invento tiene el potencial de propagarse.